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lunes, 23 de abril de 2012

Beato Gil de Asís

Paisano y contemporáneo de San Francisco, al que, con dieciocho años, se unió en abril de 1208, siendo el tercero de sus compañeros. Perteneció al grupo de los íntimos del Pobrecillo y lo acompañaba habitualmente. De origen humilde, era pobre, analfabeto, peón. De fraile se distinguió por su simplicidad y por su amor a la pobreza. Fue hombre de gran experiencia mística y de ingenio natural penetrante; sus Dichos, que conservamos, están llenas de tino ascético y de buen sentido. Hecho al trabajo desde niño, ayudaba a los campesinos, de los que recibía víveres para sí y sus hermanos. La devoción le llevó a visitar los grandes santuarios. De mayor vivió entregado a la contemplación y penitencia en los eremitorios de Umbría, y murió en el de Monteripido, cerca de Perusa, el 23 de abril de 1262.

Oración: Dios todopoderoso, que elevaste al vértice de la contemplación al beato Gil, concédenos, por su intercesión, que, amándote sobre todas las cosas, consigamos la paz que supera todo deseo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Es importante perseverar en la vida religiosa hasta el fin, viviendo en ella santamente

De los dichos del beato Gil de Asís

Hablando de sí mismo, fray Gil solía decir: «Prefiero disfrutar de menos gracias en la vida religiosa, que de muchas viviendo en el mundo, porque en éste abundan más los peligros y los auxilios espirituales son menos frecuentes. El pecador olvida fácilmente su propio bien y busca su mal, pues huye de la mortificación, de la vida de penitencia; no tiene decisión para ingresar en la vida religiosa, teme abandonar el pecado, que le rodea y envuelve, y prefiere quedarse en el mundo».