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domingo, 15 de julio de 2012

Doctrina y Mística de San Buenaventura


Pistas de Reflexión del discurso de S.S. Benedicto XVI
en Bagnoregio el 6 de septiembre de 2009

Queridos hermanos y hermanas:

Del rico patrimonio doctrinal y místico de san Buenaventura me limito esta tarde a sacar alguna «pista» de reflexión, que podría resultar útil para el camino pastoral de vuestra comunidad diocesana. Fue, en primer lugar, un incansable buscador de Dios desde que estudiaba en París, y siguió siéndolo hasta la muerte. En sus escritos indica el itinerario a recorrer. «Puesto que Dios está en lo alto -escribe- es necesario que la mente se eleve a él con todas las fuerzas». Traza así un camino de fe arduo, en el que no basta «la lectura sin la unción, la especulación sin la devoción, la búsqueda sin la admiración, la consideración sin la alegría, la diligencia sin la piedad, la ciencia sin la caridad, la inteligencia sin la humildad, el estudio sin la gracia divina, el espejo sin la sabiduría divinamente inspirada» (Itinerarium).

San Buenaventura


Obispo y doctor de la Iglesia. Nació hacia el año 1218 en Bagnoregio, junto a Viterbo (Italia). Se dice que de niño había sido curado de una grave enfermedad por intercesión de san Francisco. De joven ingresó en la Orden franciscana. Estudió filosofía y teología en París y, obtenido el doctorado, las enseñó en la misma Universidad. Junto con santo Tomás reivindicó el derecho de los mendicantes a la docencia y al apostolado. Elegido general de su Orden en 1257, la gobernó con prudencia y sabiduría, convirtiéndose en una especie de segundo fundador. Nombrado obispo y cardenal de la diócesis de Albano, trabajó con gran empeño en la unión de las Iglesias de Oriente y de Occidente en el Concilio II de Lyón, ciudad en la que murió el 15 de julio de 1274. Nos legó numerosas obras teológicas y filosóficas, espirituales y místicas, luminosas y llenas de unción, que le merecieron el título de Doctor Seráfico. En la historia franciscana ha sido de particular importancia su «Leyenda mayor», biografía oficial de san Francisco, en la que se inspiró Giotto.

Oración: Dios todopoderoso, concede a cuantos hoy celebramos la fiesta de tu obispo san Buenaventura la gracia de aprovechar su admirable doctrina e imitar los ejemplos de su ardiente caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

martes, 28 de febrero de 2012

Hagamos penitencia y padezcamos con Cristo

De un sermón de san Buenaventura

La cruz, horrible en sí misma, especialmente antes de morir Cristo en ella, debemos, con todo, desearla, porque vivifica nuestra existencia. Todos anhelan y quieren la vida perenne; no hay persona tan descastada que no la desee y la busque. Los pecadores también la quieren, pero indebidamente, porque desean disfrutar de ella sin desprenderse de sus malos hábitos y placeres.