El misterio que hoy celebramos
lo manifestó Jesús a sus discípulos en el monte Tabor. En efecto, después de
haberles hablado, mientras iba con ellos, acerca del reino y de su segunda
venida gloriosa, teniendo en cuenta que quizá no estaban muy convencidos de lo
que les había anunciado acerca del reino, y deseando infundir en sus corazones
una firmísima e íntima convicción, de modo que por lo presente creyeran en lo
futuro, realizó ante sus ojos aquella admirable manifestación, en el monte
Tabor, como una imagen prefigurativa del reino de los cielos. Era como si les
dijese: «El tiempo que ha de transcurrir antes de que se realicen mis
predicciones no ha de ser motivo de que vuestra fe se debilite, y, por esto,
ahora mismo, en el tiempo presente, os
aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar al
Hijo del hombre con la gloria
de su Padre».
"La Regla y la vida de los franciscanos seglares es ésta: guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, que hizo de Cristo el inspirador y centro de su vida con Dios y con los hombres. Los Franciscanos seglares dedíquense asiduamente a la lectura del Evangelio, y pasen del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio."
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lunes, 6 de agosto de 2012
¡Qué bien se está aquí!
Del sermón de san
Anastasio Sinaíta en el día de la Transfiguración del Señor
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