En las oraciones y textos de san Francisco se
encuentran trece títulos o nombres de la Virgen. La imagen que dichos títulos o
nombres esbozan de María acentúa sobre todo lo que Dios ha hecho en ella y con
ella; lo que ella es desde la acción de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y
desde su relación con ellos, más que su actitud acogedora y responsiva. Imagen
que está en línea con la primacía y anterioridad de la acción de Dios, de lo
objetivo sobre lo subjetivo, que Francisco confiesa tantas veces en sus
escritos. En ellos, como es sabido, el Señor es
el que da la gracia de hacer penitencia, el que conduce a los leprosos, el que
da la fe, o el que hace y dice todo bien.
"La Regla y la vida de los franciscanos seglares es ésta: guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, que hizo de Cristo el inspirador y centro de su vida con Dios y con los hombres. Los Franciscanos seglares dedíquense asiduamente a la lectura del Evangelio, y pasen del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio."
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sábado, 24 de marzo de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
El tema Mariano en los escritos de Francisco de Asís (I)
Por Sebastián López, o.f.m.
Cuando Francisco quiere expresar su opción
fundamental cristiana, dice así: «Yo, el hermano Francisco, pequeñuelo, quiero
seguir la vida y pobreza de nuestro altísimo Señor Jesucristo y de su santísima
Madre y perseverar en ella hasta el fin» (UltVol 1). Con esto dice y proclama
dos cosas: la centralidad del seguimiento de Jesucristo en su experiencia
cristiana, referida además y enteramente, como veremos, al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo, protagonistas decisivos y principales de la salvación, y la
inevitable y forzosa implicación de la Virgen en la persona, vida y destino de
Jesús.
viernes, 27 de enero de 2012
El Dios de San Francisco
Por Sebastián López, o.f.m.
Quisiéramos sugerir y señalar aquí la trascendencia y el eco que pudo tener en el tiempo y en la Iglesia que le tocó vivir a Francisco su visión, vivencia y praxis sobre el Dios revelado en y por Jesucristo. Me parece que podemos afirmar lo siguiente:
Francisco sensibilizó a su tiempo al recordarle, más con el ejemplo que con la palabra, que el Dios cuyo nombre nos ha manifestado nuestro hermano Jesucristo:
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