Homilía del
Cardenal Tarcisio Bertone,
Santuario de Santa Rosa de Lima, 30 de agosto de 2007
Isabel Flores
y de Oliva, llamada Rosa por el frescor de su rostro, desde la adolescencia
optó por seguir a Jesús con pasión ardiente, entrando a formar parte de la
Tercera Orden dominicana y teniendo como modelo y guía espiritual a santa
Catalina de Siena. Entregada al cuidado de los pobres y a los trabajos
ordinarios que una chica desempeña cotidianamente en la casa, se impuso un
régimen de vida austero marcado por una extraordinaria penitencia.