lunes, 23 de enero de 2012

San Francisco de Asís - Utopía y Realismo (Parte I)


Por Javier Garrido, o.f.m.

En el principio de una espiritualidad siempre aparece un hombre carismático. En el caso de la franciscana, Francisco de Asís tiende a desbaratar toda pretensión de sistematizarla en forma de cosmovisión o de reflexión específica. ¿Por qué? Se lo preguntaba ya uno de sus compañeros, Maseo: «¿Por qué a ti, por qué todo el mundo va detrás de ti?». ¿No es acaso el secreto irreductible de Francisco dentro de la historia de la santidad cristiana?

Pensamiento Franciscano

Dice san Francisco en su Regla: --Guárdense todos los hermanos de turbarse o airarse por el pecado o mal de algún otro hermano, porque el diablo quiere echar a perder a muchos por el delito de uno solo; por el contrario, ayuden espiritualmente como mejor puedan al que pecó, porque no necesitan médico los sanos sino los que están mal (1 R 5,7-8).

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

domingo, 22 de enero de 2012

¿Que es el Reino de Dios?

Por Rubén Antonio González Medina, cmf. Obispo de Caguas


Hoy me preguntas: ¿Que es el Reino de Dios? ¿Que significa esta expresión? Lo cierto es, que esa expresión a nosotros hoy no nos dice mucho, pues estamos inmersos en una cultura que está más allá de la realeza. Tratemos de comprender su significado. La palabra original en griego es “basileía”  y puede significar tres cosas:

1- reino -territorio-
2- realeza dignidad del rey.
3. reinado acción de reinar.

Jesús nunca lo uso en el primer sentido, porque no existe un “territorio” específico donde Dios reine. Lo que significa es la acción de Dios. Es decir que “Dios actúa en favor nuestro” y aquí esta la clave de la buena noticia que Jesús nos anuncia en este domingo. Pues  quien de verdad tiene  a Dios en el centro de su vida, actuará como él, es decir en favor de la humanidad especialmente de los más pobres y necesitados. Esa acción de Dios en la humanidad produce vida, arranca del mal y conduce a la salvación.

Por eso dice el Papa Benedicto XVI que  “El centro (del anuncio  de Jesús) es el reino de Dios, o sea, Dios como fuente y centro de nuestra vida, y nos dice: sólo Dios es la redención del hombre. Y la historia del siglo pasado nos muestra cómo en los Estados donde se suprimió a Dios, no sólo se destruyó la economía, sino que se destruyeron sobre todo las almas. Las destrucciones morales, las destrucciones de la dignidad del hombre son las
destrucciones fundamentales, y la renovación sólo puede venir de la vuelta a Dios, o sea, del reconocimiento de la centralidad de Dios”.

Por eso nosotros al anunciar como Jesús que el “Reino esta cerca”, afirmamos “que el reino de Dios no es una serie de cosas; el reino de Dios es la presencia de Dios, la unión del hombre con Dios. Y  Dios quiere guiarnos a este objetivo.”


P. Rubén A. Gonzalez Medina, c.m.f.
Obispo de la Diócesis de Caguas
prubencmf@gmail.com

Francisco, Gran Amigo de Jesús



por Leoncio de Grandmaison, s. j.


[Entre los grandes amigos y testigos de Jesús durante la Edad Media, el P. Grandmaison, en su obra Jesucristo, destaca a Bernardo de Claraval y a Francisco de Asís].

Francisco de Asís, al igual que Bernardo, partía de la vida humana y terrestre de Cristo. Muy diferente del monje de Claraval, Francisco no fue ni sabio ni teólogo, ni siquiera presbítero. Su corta existencia no le permitió realizar personalmente las obras inmensas de apostolado que ilustraron la vida de un Vicente Ferrer o de un Francisco Javier. Humildemente sometido a las autoridades de la Iglesia, no ambicionó nunca el título de reformador; y, sin embargo, las almas religiosas saludan en él a un héroe incomparable del Espíritu. Pero fue por la contemplación del Salvador y el esfuerzo perseverante de una imitación que pudo parecer a los superficiales literal en exceso, como se elevó Francisco a tal altura. Acabó por estar de tal manera compenetrado del espíritu, del amor, de la doctrina, padecimientos y predilecciones de su Maestro, que apareció a los hombres de su generación y continúa apareciendo (y éste es el secreto de su ascendiente incomparable) como otro Jesús.

Pensamiento Franciscano

Dice san Francisco en su Regla: --Todos los hermanos aplíquense a sudar en las buenas obras, porque está escrito: Haz siempre algo bueno, para que el diablo te encuentre ocupado. Y de nuevo: La ociosidad es enemiga del alma. Por eso, los siervos de Dios deben perseverar siempre en la oración o en alguna obra buena (1 R 7,10-12).

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

sábado, 21 de enero de 2012

Pensamiento Franciscano

San Francisco escribió a todos los fieles: --Amemos a Dios y adorémoslo con corazón puro y mente pura, porque Él mismo, buscando esto sobre todas las cosas, dijo: Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad (2CtaF 19).

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

viernes, 20 de enero de 2012

Pensamiento Franciscano

Dice san Francisco en su Cántico al Hermano Sol: --Altísimo, omnipotente, buen Señor, / tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición. // A ti solo, Altísimo, corresponden, / y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

jueves, 19 de enero de 2012

Pensamiento Franciscano

Dice Jesús en el Evangelio: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5,8). Y comenta san Francisco: --Son verdaderamente limpios de corazón quienes desprecian las cosas terrenas, buscan las celestiales y no dejan nunca de adorar y ver, con corazón y alma limpios, al Señor Dios vivo y verdadero.

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

miércoles, 18 de enero de 2012

Cántico del Hermano Sol


Cántico del Hermano Sol Alabanzas de las Criaturas
por San Francisco de Asís


Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.

Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.

Pensamiento Franciscano

Escribe santa Clara a santa Inés de Praga, clarisa: --Usando con propiedad las palabras del Apóstol (1 Cor 3,9), te considero colaboradora del mismo Dios y apoyo de los miembros vacilantes de su Cuerpo inefable (3CtaCla 8).

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

martes, 17 de enero de 2012

Pensamiento Franciscano

Dice san Francisco en la Regla: --Atiendan los hermanos a que sobre todas las cosas deben desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación, orar siempre a él con puro corazón y tener humildad, paciencia en la persecución y en la enfermedad, y amar a los que nos persiguen y reprenden y acusan, porque dice el Señor: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen y os calumnian (1 R 10,8-10).

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

San Antonio Abad

Este ilustre padre del monaquismo nació en Egipto, de padres nobles y acomodados, alrededor del año 250. A la muerte prematura de éstos, quedó al cuidado de una hermana menor y de la hacienda. Siguiendo la llamada de Cristo en el Evangelio, buscó un buen acomodo para su hermana en un grupo de vírgenes y repartió sus bienes entre los pobres, hecho lo cual se retiró a una ermita de las afueras de su pueblo; quince años después marchó a las montañas y finalmente se estableció en el desierto de la Tebaida. Llevó una vida consagrada a la oración y la penitencia, y fue por mucho tiempo terriblemente tentado por el espíritu maligno. La gente acudía a él en busca de consejo y consuelo. Muchos se quedaban a vivir cerca de él, siguiendo su ejemplo. Tuvo numerosos discípulos. Trabajó por el bien de la Iglesia, confortando la fe de los cristianos durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a San Atanasio en su lucha contra el arrianismo. Murió el año 356.

Oración: Señor y Dios nuestro, que llamaste al desierto a san Antonio, abad, para que te sirviera con una vida santa, concédenos, por su intercesión, que sepamos negarnos a nosotros mismos para amarte a ti siempre sobre todas las cosas. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Amén.

lunes, 16 de enero de 2012

Reflejar la mirada del Señor


Por Martín Steiner, o.f.m.

Desde el día en que los rasgos del Crucificado se grabaron en su corazón, Francisco hizo de su vida entera una búsqueda de ese rostro. Lo descubre en toda la creación: tanto en el gusano de la tierra como en el cordero, lo mismo en la piedra que en las flores (cf. 1 Cel 77 y 81). Pero es el hombre, y sobre todo el hombre más desamparado, el que le hace llegar mejor el reflejo de ese rostro. Esto lo comprobamos desde su servicio a los leprosos, servicio que marcó el inicio de su conversión.

Pensamiento Franciscano

Dice san Francisco en su Regla: --Los hermanos que van entre infieles, pueden conducirse entre ellos de dos modos. Uno, que no entablen disputas ni contiendas, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios, y confiesen que son cristianos. Otro, que, cuando vean que agrada al Señor, anuncien la palabra de Dios, para que crean en Dios omnipotente y en su Hijo, se bauticen y hagan cristianos (cf. 1 R 16,5-7).

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

domingo, 15 de enero de 2012

¿Que significa creer en la Buena Nueva que nos trae Jesús?

Por Rubén Antonio González Medina, cmf. Obispo de Caguas

Creer es reconocer la verdad y la validez de lo que se comunica en la Buena Nueva. Pero no es un simple asentimiento mental: creer es un acto de confianza total que lleva a la adhesión a la persona de Jesús y a su mensaje. Es aceptar y tomar en serio la persona de Jesús y hacer de su mensaje sobre el señorío de Dios y su cercanía el fundamento de la propia vida.

El “creer” será el distintivo esencial del discípulo - discípula: el abandono filial al hecho que Dios es su Señor, que está cercano, que en la persona y en el camino de Jesús de Nazaret está revelando toda su misericordia, su señorío, su interés por nosotros.

Quien cree en Jesús le sigue, es por eso que esta actitud será el motor de toda la dinámica del “seguimiento” que caracterizará a los discípulos. El “creer” reconfigura la vida entera: darle el “sí” a Dios en Jesús debe influir en nosotros y en nosotras de tal manera que todo nuestro proyecto de vida sea construido sobre esta realidad que aceptamos. Es por esto que la conversión y la fe circulan entre sí como vasos comunicantes.

La conversión ocurre creyéndole al Evangelio, creyéndole al contenido del mensaje de Jesús. Al mismo tiempo, en la medida en que se cree en Jesús, la vida se re-direcciona y se aprende  una nueva visión de la vida desde la óptica de Jesús. El creer indica en qué consiste el cambio pedido en la conversión: es recorrer el mismo camino de Jesús, el espacio-itinerario en el cual acontece el Reino de Dios. Reino que nos impulsa  a vivir de forma diferente…


P. Rubén A. Gonzalez Medina, c.m.f.
Obispo de la Diócesis de Caguas
prubencmf@gmail.com

Pensamiento Franciscano

Admonición de san Francisco: --Todo el que envidia a su hermano por el bien que el Señor dice y hace en él, incurre en el pecado de blasfemia, porque envidia al mismo Altísimo, que es quien dice y hace todo bien (Adm 8,3).

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

sábado, 14 de enero de 2012

La humanidad de Dios que irradia del rostro de Cristo

Por Martín Steiner, o.f.m.

1. Francisco «comenzó a hacer penitencia» pasando de su mundo, el del «común» o nuevo municipio, al mundo de los rechazados y marginados por la sociedad. En el corazón de este pasaje, realizado en la docilidad al Señor que lo conducía secretamente, Francisco se dejó iluminar por la claridad resplandeciente del Rostro del Crucificado, hermano de todos los pequeños, de los pobres, de los marginados...

Pensamiento Franciscano

Dice san Francisco a sus hermanos: --Y confiadamente manifieste el uno al otro su necesidad, para que le encuentre lo necesario y se lo suministre. Y cada uno ame y cuide a su hermano, como la madre ama y cuida a su hijo, en las cosas para las que Dios le dé su gracia (1 R 9-10-11).


Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

viernes, 13 de enero de 2012

Pensamiento Franciscano

Dice Francisco: --Considera, oh hombre, en cuán grande excelencia te ha puesto el Señor Dios, porque te creó y formó a imagen de su amado Hijo según el cuerpo, y a su semejanza según el espíritu. Y todas las criaturas que hay bajo el cielo, según su ser, sirven, conocen y obedecen a su Creador mejor que tú (Adm 5,1-2).

Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano

jueves, 12 de enero de 2012

La mirada de San Francisco, mirada de un convertido

Por Martín Steiner, o.f.m.

[En su Testamento Francisco recuerda que el Señor lo condujo entre los leprosos, que él los trató con misericordia y que, al separarse de ellos, lo que antes le parecía amargo se le convirtió en dulzura]. Los tres Compañeros mencionan el «beso al leproso», el beso que le devolvió el leproso a Francisco y las espléndidas limosnas que éste hizo a todos los leprosos, días después, en su hospital. Y concluyen: «Al salir del hospital, lo que antes era para él repugnante, es decir, ver y palpar a los leprosos, se le convirtió en dulzura» (TC 11).