martes, 23 de octubre de 2012

Pensamiento Franciscano


Santa Clara escribió a santa Inés de Praga: «Él es el esplendor de la eterna gloria. Mira atentamente a diario este espejo y observa sin cesar en él tu rostro. En este espejo resplandece la bienaventurada pobreza, la santa humildad y la inefable caridad. Considera el principio de este espejo, la pobreza de Aquel que es puesto en un pesebre y envuelto en pañales. Y en medio del espejo, considera la humildad, los innumerables trabajos y penalidades que soportó por la redención del género humano. Y al final del mismo espejo, contempla la inefable caridad, por la que quiso padecer en el árbol de la cruz y morir en el mismo del género de muerte más ignominioso de todos» (cf. 4CtaCla 14-23).

lunes, 22 de octubre de 2012

Pensamiento Franciscano


Dice san Francisco en la Regla: «Atiendan los hermanos a que sobre todas las cosas deben desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación, orar siempre a él con puro corazón y tener humildad, paciencia en la persecución y en la enfermedad, y amar a los que nos persiguen y reprenden y acusan, porque dice el Señor: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen y os calumnian» (2 R 10,8-10).

domingo, 21 de octubre de 2012

Aprender a orar con Francisco y Clara de Asís (II)


Por Michel Hubaut, OFM

Atolladeros del deseo enroscado sobre sí mismo

El joven Francisco, hijo de un pañero forrado, es lo contrario de un aguafiestas. Rebosa de vida y de proyectos. Incluso tiene los medios para lograrlos. Rico, inteligente, afable, alegre, pertenece más bien al género de «joven lobo» que desea morder en la vida a dentellada plena. Su apetencia de vivir es inmensa. En la tienda de su padre se inicia en el comercio y triunfa. Su porvenir no ofrece problemas. Dinero, compañías divertidas, banquetes refinados, alocadas rondas nocturnas..., no le falta nada.

Pensamiento Franciscano


Exhortación de san Francisco: «Hermanos todos, guardémonos mucho de perder o apartar del Señor nuestra mente y corazón so pretexto de alguna merced u obra o ayuda. Y en la santa caridad que es Dios, ruego a todos los hermanos que, removido todo impedimento y pospuesta toda preocupación y solicitud, del mejor modo que puedan, hagan servir, amar, honrar y adorar al Señor Dios con corazón limpio y mente pura, que es lo que él busca sobre todas las cosas; y hagámosle siempre allí habitación y morada a aquél que es Señor Dios omnipotente, Padre e Hijo y Espíritu Santo» (1 R 22,25-27).

sábado, 20 de octubre de 2012

Aprender a orar con Francisco y Clara de Asís 
(I)


Por Michel Hubaut, OFM

Un deseo insaciable de dicha

¡La dicha! Todos la deseamos locamente. ¡Ser dichoso! Es el deseo fundamental del ser humano. Pero ¿qué es la dicha? ¿Es del orden del haber o del orden del ser? Los charlatanes y los mercachifles de las pseudo-dichas están siempre haciendo recetas. En nuestros días nace una secta por mes en el ancho mundo. Hace más de dos milenios, el salmista bíblico escribía ya: «Hay muchos que dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rosto ha huido de nosotros?". Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? Temblad y no pequéis, reflexionad en el silencio de vuestro lecho» (cf. Salmo 4).

Pensamiento Franciscano


De la carta de san Francisco a todos los fieles: «¡Oh cuán glorioso y santo y grande, tener un Padre en los cielos! ¡Oh cuán santo, consolador, bello y admirable, tener un esposo, el Espíritu! ¡Oh cuán santo y cuán amado, placentero, humilde, pacífico, dulce, amable y sobre todas las cosas deseable, tener un tal hermano y un tal hijo!, que dio su vida por sus ovejas y oró al Padre por nosotros diciendo: Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado» (2CtaF 54-56).

viernes, 19 de octubre de 2012

Pensamiento Franciscano


Dice san Francisco: «Como se mostró el Hijo de Dios a los santos apóstoles en carne verdadera, así también ahora se nos muestra a nosotros en el pan sagrado. Y como ellos, con la mirada de su carne, sólo veían la carne de él, pero, contemplándolo con ojos espirituales, creían que él era Dios, así también nosotros, viendo el pan y el vino con los ojos corporales, veamos y creamos firmemente que es su santísimo cuerpo y sangre vivo y verdadero» (Adm 1,19-21).

jueves, 18 de octubre de 2012

Pensamiento Franciscano


«¡Tiemble el hombre entero, que se estremezca el mundo entero, y que el cielo exulte, cuando sobre el altar, en las manos del sacerdote, está Cristo, el Hijo del Dios vivo! ¡Oh admirable celsitud y asombrosa condescendencia! ¡Oh humildad sublime! ¡Oh sublimidad humilde, pues el Señor del universo, Dios e Hijo de Dios, de tal manera se humilla, que por nuestra salvación se esconde bajo una pequeña forma de pan!» (CtaO 26-27).