Nació en
Monteprandone (Marcas, Italia) el año 1394. Estudió en Perusa jurisprudencia,
que ejerció hasta que, a los 23 años, profesó la Regla de san Francisco, cuya
observancia rigurosa promovió junto con san Bernardino de Siena y san Juan de
Capistrano. Ordenado de sacerdote, se dedicó a la predicación evangelizando al
pueblo y combatiendo las herejías en gran parte de Italia y en muchas regiones
de Europa. Pudo ver a muchos pecadores arrepentidos y a numerosos herejes vueltos
a la fe de la Iglesia. Fue gran constructor de paz en los corazones y en las
ciudades divididas por facciones. Se le reconocía gran competencia jurídica y
autoridad moral. Colaboró en la solución de problemas sociales desde el púlpito
y en asambleas legislativas. Fue promotor de la devoción al Nombre de Jesús y
muy devoto de la Virgen. En su Orden fue una de las cuatro «columnas» de la
reforma de la Observancia. Los papas le confiaron misiones como evangelizador y
como legado apostólico. Dejó escritos muy edificantes. Murió en Nápoles el 28
de noviembre de 1476.
Oración: Dios de
misericordia, que confiaste la predicación de tu Evangelio a san Jaime de la
Marca para la salvación de los hombres y conversión de los pecadores,
concédenos, por sus méritos, el verdadero arrepentimiento de nuestras culpas y
la gracia de la eterna salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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