Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, Padre santo y justo, te damos gracias porque, así como por tu Hijo nos creaste, así, por el santo amor con que nos amaste, hiciste que Él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa siempre Virgen María, y que nosotros fuéramos redimidos por su cruz y sangre y muerte (1 R 23,3).
Fuente: Directorio Franciscano - Año Cristiano Franciscano
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